02 noviembre 2010
Un pescado, al lado del Pilcomayo
De vuelta en Tarija no pude perder la oportunidad de comer un sábalo a las brasas. En esta oportunidad, un amigo me recomendó ir "al lado del Pilcomayo". El Pilcomayo es una pescadería que adopta su nombre de un importante río tarijeño a la que mi amigo no me recomendó ir por haber tenido una mala experiencia. "Al lado del Pilcomayo", sin embargo, es una pescadería anónima en la que se sirven unos cuantos platos, destacando el sábalo a las brasas y el surubí frito.
Este restaurant familiar no destaca ni por sus instalaciones ni por la atención al cliente. De hecho, no se logra reconocer si la persona encargada de tomar los pedidos es abiertamente tosca o está intentando bromear con los clientes. Además, hay que ir con tiempo pues se tardan bastante en traer la comida debido a la gran cantidad de comensales y la típica calma tarijeña. Empero, la coexistencia de estos inconvenientes con una gran cantidad de clientes da esperanza sobre la calidad de la comida.
En efecto, estos percances fueron compensados por el sabor del sábalo a las brasas que en lo personal lo ubico al nivel del preparado en la Cabaña Tentaguazú. En esta oportunidad la porción de comida es algo más pequeña y menos deslumbrante en apariencia, pero el sabor bien vale la pena. Esto quizás se deba a que luego de pasar el sábalo por las brasas, le echan una salsa con limón y otros tucuimas que complementan los aromas aportados por las brasas. Lo único que extrañé es la posibilidad de comer la piel del pescado pues lo cocinan con escamas.
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