12 julio 2010

Sullka en el paraíso

Sucre es una invitación. Siempre.

Sus calles antiguas, bordeadas de blancas y hermosas casas, siguiendo lánguidamente la suave curva de sus colinas, bañadas por el pleno pero amistoso sol del invierno, con su gente - mucha de ella joven - disfrutando perezosamente de los parques y plazas. Todo invita a sentir el delicioso ambiente de la ciudad; mis raíces chuquis vibran intensamente.

Y su comida, por supuesto, es otra invitación ineludible.

Estoy casi de paso por Sucre, ahora. Una llamada buscando una recomendación para el almuerzo, y la sugerencia, de un amigo chuqui, llega rápido, sin dubitar: Sullka en el Vergelito. Unas preguntas aquí y allá, y llego a El Vergelito, sobre la calle Cruz Verde - una callejuela, en realidad - entre Arce y España. Pienso que puede haber un error: el local - un salón rectangular - es feo, con poca luz. Su vieja pintura seguro conoció tiempos mejores y sus más vistosos adornos son las hojas del calendario de FANCESA - la fábrica local de cemento - con bellas modelos, así como unas extemporáneas guirnaldas navideñas - en julio.

Entro igual.

Sólo hay tres platos en el menú, nunca un mal signo: Sullka, Karapecho y Chicharrón. Sigo la recomendación y pido Sullka, con una cerveza.

Tras una buena espera, quizá unos 15 minutos, el plato llega. La Sullka son anchas pero delgadas tiras de Carne de res, acompañada muy simplemente de granos de Maíz blanco (Mote) y Papa, más un trozo de Tripa Gorda (la foto lastimosamente no es mía, y aunque es una Sullka, no es idéntica a la que comí).

Con un acompañamiento tan simple, todo recae en la Carne.

La Carne está claramente preparada a la parrilla y es suave y sabrosa, con lo justo de superficies tostadas. La esperaba dura, como en aquellas carnes en que, por el sabor, sacrificas la suavidad. Error. La textura crocante de las selectas superficies tostadas se combina cronométricamente con la suave y delgada pulpa. Tiene además un sutil ahumado, que recuerda vagamente al que adquiere el Anticucho. Esta Carne tiene oficio. El Ají que la acompaña es excelente, con el picante justo. Por razonables Bs35, es una opción sobresaliente.

Me alegro haber descubierto este feo local, lleno ahora de gente diversa. Desde el par de abuelitas muy dignas y elegantes que sostiene el cubierto levantando el meñique, hasta el más ruidoso grupo de adultos, de apariencia más modesta, de la mesa vecina. Todos sabían lo que encontrarían aquí. Yo estoy feliz de haberlo descubierto.

Quizá en otro local podría haber aprovechado mejor el acogedor sol sucrense durante la comida, pero ahora salgo muy satisfecho a sumergirme de nuevo en las suaves calles, el sol, la gente... Estoy de vuelta en el paraíso.

8 comments:

Anónimo dijo...

Ju, alguna vez te comenté de este lugar ... la sullka es ralmente una delicia, y eso que no probaste el picante de lengua (ahí mismo, disponible solo algunos días); yo aún no decido cuál es mi preferido.
G.

Julio L. dijo...

Querida G, lastimosamente no había Ají de Lengua. Aún no encontré mejor que el de mi casa, pero si la Sullka es un referente, es necesario probar ese Ají de Lengua!

Graciela dijo...

Hola! tendré que ir a probar la Sullka en Sucre entonces. debo confesar que no he podido comer una buena Sullka nunca, todos los lugares chuquisaqueños en La Paz no le ponen el debido cuidado a este plato. Generalmente lo único salvable es la Tripita, que me encanta, pero la chuleta o carne que sirven por estos lares, casi siempre está sobre cocida y dura como "suela de zapato", gracias por haber revindicado la Sullka.
Graciela.

Julio L. dijo...

Querida Graciela, la suavidad de la carne era notable. El resultado es el obvio fruto de muchísimo oficio. Excelente!

diseño web dijo...

Me gusta, me gusta!! que rico!

Julio L. dijo...

Estimado "Diseño Web", la verdad estaba mejor aún de lo que puede verse aqui!!!

Anónimo dijo...

Es el mejor lugar para comer comida chuquisaqueña...aunque el local, como tu dices nos deja mucho que desear, toda la población sucrense sabe lo que encontrará ahi para comer.

Julio L. dijo...

Estimado anónimo, en efecto fue un sucrense quien recomendó el lugar, y con toda razón.